¿Por qué seguimos sometidos a las decisiones del «más fuerte» cuando, en realidad, no lo es».
Nos hemos dejado someter por la idea de que debemos inclinarnos ante aquellos que ostentan el poder porque, se supone, ellos tienen la razón en casi todo y, además, poseen los medios de control y dominación, pero, con un simple análisis, se demuestra que es todo falso y que esos «fuertes» no tienen absolutamente ningún poder si nosotros, los «débiles», no lo permitimos.
De la misma forma, podemos desbaratar toda la filosofía idealista que nos quiere obligar a creer que es posible crear «mundo mejores», cuando no son más que las locuras de algunos desatinados. Nuestro mejor mundo es el que cada uno crea para sí mismo, y para ello tenemos que acudir a la física cuántica para descubrir la relevancia del «principio de la incompletitud», el «principio de la incertidumbre» y del «principio del gato de Schredinger».
Todo ello en «La Ley del Más Débil«